sábado, 30 de octubre de 2010

LAS LLUVIAS DE OCTUBRE


La Partida

“España camisa blanca de mi esperanza
aquí me tienes nadie me manda
quererte tanto me cuesta nada.
Nos haces siempre a tu imagen y semejanza
lo bueno y malo que hay en tu estampa
de peregrina a ningún lugar”.
Ana Belén


Aunque aun se percibía en el ambiente el olor de la vendimia y la brisa conservaba una lejana tibieza del verano reciente, ya empezaban a verse los picos de las montañas del otro lado del valle plateados por las nieves que comenzaban a formarse. Aurelio no tuvo nunca la certeza de que este recuerdo correspondiese a una vivencia suya de los inicios de los años cincuenta o solo era una de esas imágenes que nos formamos algún día de nuestra infancia y que, a fuerza de rememorarla acabamos por creerla real. De lo que sí está por completo seguro es de que, con la llegada de octubre, comenzaron a acortarse los días y a llenarse el cielo de esas nubes plomizas y cargadas que parecían estar a un par de palmos de las torres de la iglesia. Las lluvias nunca fueron escasas por esas montañas en ninguna época del año, pero por octubre solía llover tan seguido y tan copiosamente que, a pesar de la considerable distancia entre el pueblo y el rio, en el silencio de la noche podía oírse la fuerza de su crecida.

Abraham Lojem, padre de Aurelio y de sus siete hermanos, para matar la casi total inactividad en la que vive en este pueblo desde cuando tuvo que dejar su cátedra en Salamanca hace ya cinco años, juega al mus con Don Valeriano Arellano, también emigrado y también como él, después de tener que dejar su cátedra en su querida Navarra. Entre partida y partida, hablan largamente y sotto voce de los días que han de llegar y de cómo retomarán sus vidas docentes cuando estos tiempos que ellos consideran oscuros, pasen. Hoy, como casi nunca, han visto pasar varias veces por el bar al mulato Federico, sargento de la Guardia Civil a quien los lugareños apodan así, no por serlo sino por su piel agitanada, extraña entre las gentes de la región. Federico ha saludado, más dirigiéndose a Abraham que a Valeriano a quien no parece tenerle gran simpatía por sus, a veces, imprudentes y altisonantes diatribas contra el Régimen.

Aunque Abraham tiene más razones y mejores argumentos para no querer bien al gobierno, ha optado por la prudencia porque sabe que, si dijera lo que piensa, además de las ya muy dolorosas experiencias por las que pasó él con su familia cuando tuvo que salir de Castilla, tendría con seguridad otras aun peores ahora que al supuesto pasado “anarquista” que le endilgan, le han sumado el “delito” de ser sefardí. Recuerda que en esos días aciagos de su partida de Salamanca, no valió su brillante trayectoria como profesor ni que su padre y su abuelo lo hubiesen sido en el mismo claustro. De nada sirvieron sus amigos con tan buenas amistades entre los del gobierno. Todo cuanto se intentó, dio contra frías respuestas de los funcionarios y de evasivas de quienes podían ayudar. Nada pudo hacerse salvo asumir que después de tantos años de estudio y trabajo, debía afrontar un futuro incierto, sin trabajo en lo que sabía y le gustaba hacer y con su numerosa y querida familia a la que debía educar administrando con habilidad nunca aprendida los magros recursos que pudo rescatar de la insidiosa burocracia enemiga. Nunca comprendió la razón de esa sañuda persecución. A pesar de ser él un hombre que defendía con ahínco sus ideas liberales, nunca promovió ni aceptó los actos de violencia como expresiones políticas ni permitió que en su presencia se hablase de ellos. Fue por eso para él una sorpresa enorme cuando en la Universidad le comunicaron casi escuetamente que había sido reemplazado en su cátedra y que, desde ese día, no era bienvenido.

Malvendió lo que pudo de sus bienes y se resignó a aceptar que otras de sus pertenencias, según los funcionarios, no le pertenecían. Con el dinero que pudo juntar, tomó su familia y partió para Asturias, la tierra de su mujer.
Hace tres años había llegado al pueblo casi por idénticas razones Valeriano Arellano y eso había alegrado en la medida de lo posible la vida casi bucólica que llevaba Abraham hasta entonces. Tanto por afinidad profesional y cultural como de destino, casi de inmediato hicieron migas y empezaron a compartir las tardes en el bar de Martin donde, tomando café y algún que otro coñac cuando la ocasión lo ameritaba, pasaban largas horas jugando la partida y hablando. Eran tantas las coincidencias de sus vidas que muy pronto llegaron a sentir un cariño entrañable el uno por el otro y, aunque en la alta madurez difícilmente se llega a hacer amistades profundas, estos dos hombres habían construido una de esas relaciones que parecían de toda la vida. Los dos amaban a sus esposas e hijos por encima de cualquiera otro afecto pero, según llegaron a confesárselo, se tenían tan grande mutuo cariño que muchas tardes, a pesar del deseo de ver cada uno a los suyos, les costaba separarse y prolongaban sus conversaciones, a veces, rizando el rizo.

Esta fue una de esas tardes en las que, a pesar de que la noche se venía encima y el aguacero empezaba a arreciar, Valeriano permaneció remolonamente en el bar sin decidirse a subir a su coche, uno de los poquísimos del pueblo, para irse a su casa a un par de kilómetros de las últimas casas. Antes de decidirse por salir del bar, preguntó a Abraham si había visto a dos hombres jóvenes, desconocidos en el pueblo, que hace unos días se les veía por ahí. Agregó saber que uno de ellos era del pueblo guipuzcoano de Rentería a quien había conocido por haber pasado él una temporada allí hace unos años, aunque el chaval parecía no recordarlo en lo absoluto. Respondió Abraham haberlos visto hace un par de semanas en Mieres, donde fue a visitar a un viejo conocido, y que, al verlos en el pueblo, pensó que eran maestros nuevos recién llegados que trabajarían en la escuela. No lo eran según Valeriano porque en la escuela no habían abierto nuevas plazas. Dejaron el tema y salió cada uno para su casa; Valeriano en su coche tomó dirección hacia la carretera comarcal y Abraham a pie, cruzó la plaza, dobló la primera esquina y entró en su casa sita enfrente del cuartelillo de la Guardia Civil.

Al entrar en su casa, su sorpresa fue grande de encontrar en ella al cura del pueblo, Don Domingo Fernandez, amigo de su mujer Isabel con quien compartían la ilusión de hacer de Aurelio, su pequeño hijo, cura católico. Él, aunque no pertenecía a ninguna iglesia, nunca se opuso a esa idea porque consideraba que, puesto que su mujer, que provenía de una familia que había mantenido su trayectoria racial judía pero eran conversos católicos desde hacía generaciones con convicción y comportamiento ejemplar, era quien podía dar a sus hijos la guía en cuanto a qué fe abrazar. Su familia era por tanto, lo que puede decirse una familia católica en la que, junto a algunas tradiciones judías, - aquellas que no reñían con las del cristianismo-, seguían todos los preceptos de la iglesia católica de bautizo, confirmación, confesión y comunión frecuentes y misa los domingos a la que solo faltaba Abraham padre. Don Domingo e Isabel hablaban a menudo pero, desde que llegaron al pueblo, era la primera vez que el cura visitaba su casa. Saludó Abraham con la amabilidad debida y se sentó en el salón a participar de la conversación. El cura le dijo enseguida que era con él con quien quería hablar y, por su tono, era evidente que se trataba de algo muy serio. Sin mayores rodeos, fiel a su comportamiento directo, abordó el tema de forma franca. Le pidió no insistir en querer saber de qué fuente había obtenido la información pues le era imposible revelarlo. “Debo advertirlo, le dijo, que hay gente que, si permanece usted en el pueblo, va a matarlo”. Abraham, con algo de incredulidad argumentó que habían pasado ya doce años desde el fin de la guerra y que esas eran cosas del pasado; que aunque aun perseguían a los republicanos verdaderos o presuntos, ya había pasado el tiempo en que se mataba a la gente por esa razón y que, todo el mundo sabía que él, aunque tantos malquerientes lo señalaban como “rojo”, nunca tuvo nada que ver con republicanos ni con nacionales. Que a pesar de las dolorosas experiencias por las que había pasado, sabía que nadie tenía nada contra él y que en el pueblo, aun los “fachas” más connotados le hablaban con respeto y consideración. La conversación se prolongó y el cura cenó en casa para seguir hablando. Después del coñac con que remataron la velada, Don Domingo perentoriamente sentenció que, puesto que sabía el amor que profesaba a su familia, su deber como padre era el de abandonar la región de manera inmediata para preservar su vida. Sabía muy bien que no era hombre de falsas alarmas y debía tomar en serio sus advertencias, hechas por obligación cristiana y por apreciar sinceramente a esa familia que, “un día no lejano nos dará un nuevo sacerdote para la Iglesia”. Al despedirse, por primera vez el cura abrazó cálidamente a Abraham y le repitió que esperaba ser atendido en sus recomendaciones.

Al quedarse solos, los esposos hablaron con preocupación del tema, intentaron analizarlo pero, puesto que debían madrugar para que los chavales vayan a la escuela, acordaron que lo hablarían y decidirían a la mañana siguiente. Abraham por su parte, pensó en comentarlo con Valeriano para conocer su opinión.

Antes de clarear el día, los niños, Abraham hijo, Luis y Rosendo, salieron para la escuela mientras los pequeños, Aurelio y Edilma aun dormían. Abraham e Isabel retomaron el tema. ¿Debían tomar en serio la advertencia del cura? ¿Era posible que siguiera alguien manteniendo una malquerencia gratuita contra ellos cuando nada habían hecho para merecerla? Según Abraham, no era creíble que el Gobierno ordenara ese tipo de cosas ni que las tolerase. Pero, ¿si no era el gobierno, quién podía ser? Sabían que Don Domingo no hablaba por hablar, que era un hombre al que se le debía creer y que, con seguridad, la advertencia era seria. ¿Qué hacer? ¿Quizá marchar a Zaragoza donde estudiaban en el Instituto las hijas mayores, Blanca, Ilia y Berta bajo la tutela de Isidora, prima de Isabel?

Ya avanzada la mañana, como a las 11, estando los esposos en plena discusión de las posibilidades,sonó la aldaba de la puerta. Salió Abraham a abrir y se encontró con la cara del sargento Federico quien saludó como siempre pero, con cara de circunstancias le dijo que, puesto que había sido el último en hablar el día anterior con Valeriano, debía acudir al cuartelillo a dar una declaración. Asombrado Abraham quiso saber qué le había pasado a Valeriano, pero el sargento se negó a contestar puesto que solo se lo diría formalmente en el cuartelillo en presencia de la autoridad civil.
En el despacho, junto a un escribiente del Ayuntamiento, estaba Don Domingo, el cura. Con un breve saludo, el sargento fue directo al grano. Esta madrugada, dijo, la ronda de la Benemérita ha encontrado a un kilómetro del pueblo por la carretera de la montaña, muy cerca ya de su casa, el coche abandonado de Don Valeriano y a él a pocos pasos con un tiro en la nuca. Abraham vio en su mente la cara rubicunda de Valeriano, oyó su risa estentórea, sintió su fuerte mano apretando la suya en cada saludo y despedida y, por primera vez en su vida, aunque él creía haber experimentado ya todas las emociones, sintió un estremecimiento que lo recorrió de pies a cabeza. Empezó a ver a los presentes a través de una cortina líquida y unos gruesos goterones empezaron a fluir desde sus ojos mientras su garganta se ahogaba con un grito que no llegó a salir. Comprendió que cuando un amigo -en este caso un hermano- muere, se lleva consigo las alegrías que han vivido juntos, las ideas que se han compartido y las ilusiones que se han esbozado llevándose también una parte del color de las cosas y de la luz del día que nunca volverán a ser los mismos. Con un enorme esfuerzo y después de unos segundos que a él le parecieron horas, pudo al fin levantar la cabeza que había inclinado para preguntar qué había pasado. Federico explicó que era todo lo que sabían: el coche abandonado y Don Valeriano asesinado en la cuneta de la carretera, y que por el estado de rigidez del cadáver y la sangre ya coagulada, el crimen debió ocurrir en las primeras horas de la noche anterior. Todos habían visto a Abraham despedirse de Valeriano, a éste tomar su coche y salir hacia la carretera y a Abraham hacia su casa. Él mismo, el sargento, lo había visto llegar a los pocos minutos a su casa y Don Domingo confirmaba haber estado en su casa con él hasta la media noche. Por tanto, esta era solo una citación protocolaria porque no había sobre él ninguna sospecha. Solo se trataba de llenar un trámite. Debía firmar el acta de esta diligencia y agradecían su ayuda.

Salió Abraham con el cura a la calle sin poder articular una palabra. Sólo cuando iban en media plaza, pudo al fin preguntar a Don Domingo si él creía que esto tenía algo que ver con lo que habían hablado la noche anterior. Contestó éste que sin duda y que confirmaba lo ocurrido la absoluta urgencia de que debía marcharse cuanto antes con su familia. Acordaron verse en una hora en su casa para ir con Isabel a casa de Valeriano a acompañar a la familia y a ofrecer ayuda en caso de ser necesaria.

De ahí en adelante, todo ocurrió, según recuerda Aurelio, de manera muy veloz. El entierro de Valeriano, las conversaciones de su padre con el cura y las constantes diligencias en el Ayuntamiento y la notaría del pueblo, el viaje un domingo con sus padres y sus hermanos a Oviedo con muchas maletas, y el mismo día el viaje en tren desde Oviedo a Zaragoza donde se juntaron con sus hermanas mayores. De ahí a Huesca y de Huesca a Jaca. Luego, de Jaca, a pié pasando la montaña helada para llegar a Francia para evitar los puestos fronterizos según le habían recomendado a Abraham algunos amigos en Huesca. Nunca olvidará Aurelio el frio hasta entonces desconocido que sintió en esas doce horas de caminata por las montañas para pasar la frontera. Después, el autocar que los llevó a Pau donde vivía desde antes de la guerra Salomón, hermano de Abraham. Ahí vivieron un año y, aunque de manera aun muy infantil, empezó a pensar en la vida. ¿Por qué tuvieron que dejar su pueblo? ¿Por qué debían vivir en un pueblo desconocido donde la gente hablaba en otro idioma? ¿Por qué mataron al tío Valeriano? Sólo muchos años después llegaría a saberlo cuando ya era un recuerdo lejano aquel pueblo francés donde los Lojem empezaron a ser extranjeros por todo el mundo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

TERCERA CARTA PARA EL COMANDANTE CANO




“QUOD ANTEA FUIT IMPETUS NUNC RATIO EST”
“Lo que antes fue impulso, ahora es razón”
Sören KIERKEGAARD



Señor CANO:

Algunos analistas de asuntos colombianos coinciden en afirmar que las FARC le ocasionan a COLOMBIA unos gastos tan inmensos que, de no tener que usarse en esa absurda guerra que Ustedes le han planteado al Estado, y que, si ese dinero pudiese gastarse en Educación y Salubridad, se aceleraría dramáticamente la salida del lamentable subdesarrollo en que vive el país.

No tenemos que decirle a Usted quiénes son los que sufren las consecuencias de ese estado de cosas y quienes necesitan con urgencia de alguien que los reivindique. Eso lo sabe Usted muy bien pues cuando inició su andadura en la guerrilla – aunque hoy esa noble idea haya perdido para Ustedes su vigencia-, su objetivo era rescatar a esas masas irredentas de la miseria a la que las condena el atraso. Recuerde Usted sus arengas a los combatientes invitándolos a “luchar por una justa distribución de las tierras”, a “tomar el poder para el pueblo y gobernar para los trabajadores”, a “lograr que los recursos del Estado se usen en la educación y el bienestar de los campesinos y los obreros”. Hoy, mire lo que ha logrado esa guerrilla con el deterioro de sus ideales y con el cambio de sus objetivos:

• Un país aun más injusto del que era
• Un país que probablemente hubiese invertido más en vías de comunicación para mejorar los accesos de los campesinos a las ciudades, sus mercados naturales, mejorando sus posibilidades de vender sus cosechas y mejorar sus vidas. Eso lo obstruyó la guerrilla porque el dinero debió gastarse en combatirla.
• Un país con vocación agrícola que pudo haber desarrollado una enorme Industria de producción de alimentos con inversión en regadíos, vías y tecnificación, pero que continúa en condición precaria porque el campesino pobre huyó del campo huyendo de la guerra -la guerra que ustedes plantearon- a perder su identidad y hasta su dignidad en las ciudades hostiles y también pobres.
• Un país que quizá pudo mejorar la educación de sus clases más necesitadas con colegios en todos sus ciudades, pueblos y veredas pero que no lo logró porque el gobierno debió atender la prioridad más apremiante de combatir una guerrilla condenada al fracaso desde su inicio y hoy más que nunca pero, con una alucinada capacidad de destrucción y de crear terror con sus resultados lógicos de abandono del campo, pérdida de los medios de producción, huida de los capitales, empobrecimiento y miseria.

Un “regalo” adicional de tamaño monumental le dieron Ustedes a su país: Han servido a la corrupción, mal mucho más dañino que ninguno otro en cualquier Estado porque esquilma generalmente los dineros de la asistencia social, de la educación pública y de las obras públicas. Los corruptos, esos delincuentes de tan alta peligrosidad que cometen sus crímenes desde los despachos oficiales o desde lujosos despachos particulares, aprovechan muy bien que el problema del “orden público”, es un mal que concita la atención de todos mucho más que sus “trapicheos” de vampiros para lograr sisar cifras increíblemente grandes. Ustedes quienes algún día creyeron ser los “redentores del pueblo “, hoy, abandonadas sus viejas banderas en las que dejaron de creer y dedicados como están a engrosar cuentas en dólares en los paraísos fiscales, sin saberlo son también una ayuda para las sanguijuelas que empobrecen más a los pobres que un día, algunos de Ustedes soñaron redimir.

Usted Señor CANO, hoy cuando la madurez y los largos discernimientos han puesto ante sus ojos la verdadera vía para solucionar los problemas de su país, sabe que esa guerra que inició las FARC hace cuarenta y siete años nunca tuvo posibilidades de éxito y que en los tiempos actuales, cuando hasta CASTRO acepta que los proyectos marxistas son un fracaso, es necedad persistir en esa guerra absurda que solo sirve a algunos seres irremediablemente lisiados de la mente que pueden disfrutar de la muerte y del sufrimiento ajeno.

El idealismo juvenil que lo impulsó a Usted a creer que se puede construir con un fusil, es ahora razón que le hace entender que las armas solo pueden ser valor para el cobarde y argumento para el imbécil. Con su idealismo, su valor y su sincero interés por su pueblo, Usted puede ser de gran beneficio para su país si abandona con su gente ese erróneo camino y se reintegra a la sociedad con la voluntad de ayudar a su mejoramiento. Usted tiene ahora muy claro que la guerra es sólo muerte y destrucción y que es el rescoldo de la agresividad animal de los humanos primarios.

Leímos por estos días la siguiente frase:

“Hay que ser muy mezquino para pensar que la muerte de una persona puede ser la solución de nada”
Tomado de Rebelión.org./Adolfo Mena

¿Conoce Usted a Adolfo MENA, verdad? Es uno de los más fervientes apologistas de las FARC. Esta frase la ha escrito en su columna habitual publicada por su órgano de difusión ANNCOL a propósito de que alguien en la prensa de COLOMBIA ha reproducido la euforia que despertó en una mayoría casi absoluta de los colombianos la muerte de MONOJOJOY.

Por primero vez – ojalá de ahora en adelante podamos estarlo siempre – estamos de acuerdo con D. Adolfo MENA. La muerte de ninguna persona es solución de nada. Al contrario, puede ser el origen de otros muchos problemas.

Usted que no parece un ser mezquino tiene en sus manos la decisión de ordenar a los suyos parar esta delirante guerra que, como todas las guerras, sólo ha servido al propósito de matar o lograr que lo maten.

martes, 3 de agosto de 2010

¿QUIÉN GOBIERNA ESTOS PAISES Y AL MUNDO?




Cualquier ciudadano del mundo, sea de donde sea y aunque no tenga una gran conocimiento político ni sea versado en economía comprende con total facilidad que, si un país con 30 millones de habitantes tiene capacidad para exportar tres millones diarios de petróleo, es decir, que a precios de hoy ingresa a sus arcas solo por ese concepto aproximadamente 240 millones de dólares diarios, ese país habrá superado con creces la pobreza de sus pobladores y que, por haberlo hecho, ha logrado un nivel de educación y bienestar con el consecuente resultado lógico de gozar de una sociedad en la que los delitos asociados a la pobreza (atracos callejeros, secuestros, robos con violencia y asesinatos) se encuentran en niveles bajos.

Ese país que describimos hipotéticamente, si bien no en los logros pero si en la producción de petróleo, es VENEZUELA. En ese amable país caribeño, hace unos diez años, aunque debido a la inmensa corrupción e ineptitud de sus gobernantes nunca logró salir del absurdo subdesarrollo a pesar de contar con tanta riqueza, si se vivía al menos una relativa abundancia y un casi pleno empleo por lo que sus habitantes gozaban de un nivel de vida superior al de sus hermanos sudamericanos. En esa situación de bienestar relativo, la cantidad de delitos en VENEZUELA eran alta comparada la de los países desarrollados pero, baja o muy baja comparada con la de los países de su mismo grado de desarrollo. Hoy, VENEZUELA “gobernada” por el inefable Hugo CHAVEZ ha alcanzado niveles de pobreza africana. Mientras la gente de las chabolas que rodean las grandes ciudades se muere literalmente del hambre, el gobierno deja pudrirse decenas de miles de toneladas de alimentos porque no hay funcionarios que se ocupen de su eficiente distribución; mientras el gobierno regala a los gobiernos de CUBA, NICARAGUA y BOLIVIA grandes sumas de dinero y petróleo, los venezolanos carecen de servicios regulares de luz y agua, por falta de mantenimiento en generadoras de electricidad y acueductos; mientras CHAVEZ con el dinero del pueblo venezolano dota de modernos coches patrulla a las policías de sus gobiernos amigos, en las grandes ciudades venezolanas se ha alcanzado un nivel de delincuencia pavoroso que ha situado a Caracas, su capital, como la tercera ciudad del mundo, solo superada por Ciudad Juárez de MÉXICO y por San Salvador en el SALVADOR en número de asesinatos diarios.
Estos son los resultados de la “Revolución del Socialismo del Siglo XXI” en VENEZUELA, un país sin presente y sin futuro, en el que la proverbial festiva actitud de los venezolanos se ha convertido en una agresividad antes desconocida; un país en el que los miembros más prominentes del gobierno hacen gala de su grosera ignorancia y de su enfermizo afán de imitar a su “líder”, reviviendo el triste espectáculo que daban los áulicos del dictador TRUJILLO en la República DOMINCANA del pasado luctuoso.

Mientras esto ocurre en la petrolera VENEZUELA, COLOMBIA, en ocho años de gobierno de Álvaro URIBE ha logrado transformarse - de “país inviable” como lo calificaron los expertos hace solo nueve años - hoy en parte de un pequeño grupo de países señalados como “nuevo eje de negocios” por expertos (“Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica son los países integrantes de un nuevo clan económico: los CIVETS. El término fue acuñado por el presidente del Grupo HSBC, Michael Geoghegan, durante un discurso en el que destacaba que la economía global está entrando en otra fase y por ello el nuevo eje de los negocios está en el sur, es decir, en los países emergentes. Aparte del BRIC, calificó de atractivos a los CIVETS, al considerar que tienen economías dinámicas, relativa estabilidad política y una población amplia, joven y en crecimiento.”)
COLOMBIA, con la dirección de su Presidente, ha ido logrando superar uno de sus más graves problemas: la violencia generada por la obsoleta guerrilla (antes marxista, hoy convertida en un cártel de tráfico de drogas) y del hijo natural de esta, los paramilitares. Esa casi extinguida guerrilla de las FARC ya no existiría de no ser por el refugio que les da CHAVEZ en su territorio como lo demostró COLOMBIA sin atenuantes en su denuncia ante la OEA.

BOLIVIA es otro país sudamericano que sufre como VENEZUELA uno de esos tóxicos gobiernos llamados "socialistas" a cargo de uno de los monaguillos de CHAVEZ, el caricaturesco presidente Evo MORALES quien logra una precaria estabilidad de su presidencia gracias a la ayuda económica de VENEZUELA a costa de las penurias de los pobres del país benefactor. MORALES, aparte de desbarrar de manera cómica y de disfrazarse de forma absurda para sus presentaciones públicas, no hace ninguna obra que beneficie a sus “gobernados”.

ORTEGA, el presidente de NICARAGUA, cuenta sólo como su único logro la singular hazaña de haber conseguido que su país, que ya a su llegada por segunda vez al poder se encontraba entre los más pobres del mundo, retroceda aun más mientras él exhibe sin pudor sus borracheras y consigue absoluciones judiciales para los delitos que ha cometido y que le han probado testigos y denunciantes, incluyendo a su hijastra.

En CUBA, los CASTRO, esos carcamales quienes después de cincuenta años siguen conculcando y humillando al inteligente y creativo pueblo cubano sumido en una pobreza lastimosa, se dan el lujo de interactuar con gobiernos democráticos, de opinar sobre política mundial y posar de estadistas gracias al bobalicón romanticismo de algunos que aun creen, como en el romanticismo decimonónico, que la tuberculosis es romántica.

Como estos gobernantes de ópera bufa, se pueden mencionar muchos otros quienes en muchos países del mundo ejercen sus funciones no para mejorar las vidas de sus gobernados sino, aunque parezca increíble, para desfavorecerlos, hacerlos víctimas de manejos económicos oscuros a favor de quien sabe qué fines desconocidos, y hasta para perseguirlos sañudamente.

Cuando se observa esto, las preguntas obvias son: ¿Por qué la Comunidad Internacional permite y cohonesta estas situaciones? ¿El poderoso Estados Unidos y la civilizada Europa entrarán en quiebra si le paran los pies al sátrapa venezolano y dan su apoyo claro a COLOMBIA para que este esforzado país pueda consolidar su tan luchada paz? ¿Ningún país civilizado comprende las penurias que tienen que soportar los cubanos, nicaragüenses o bolivianos mientras nadie hace nada significativo para que esos pueblos puedan optar por gobiernos democráticos y capaces? ¿Nos van a contar la historia de que “hay que respetar la determinación de los pueblos”? ¿No saben ya de sobra que esos pueblos no quieren sino que aborrecen a sus gobernantes actuales y desearían el genuino apoyo de los países poderosos para cambiarlos?

Como no se encuentra una respuesta lógica para estos interrogantes, lo único que parece creíble es pensar que quizá sea cierto lo que plantea Daniel ESTULIN, investigador lituano quien en su libro LOS SECRETOS DEL CLUB BILDERBERG (Editorial Planeta) afirma que hay un gobierno supranacional que gobierna el mundo por encima de los gobiernos nacionales, los cuales no son más que títeres manejados según las conveniencias de ese todopoderoso grupo. Sus fines y propósitos, si ese grupo existe, son desconocidos por los gobernantes nacionales porque en realidad, estos, los gobernantes de los países, son solo instrumentos dóciles de quienes en realidad los elige. Eso, aunque no lo entendamos nosotros, simples monosabios, explicaría por qué existen esos extravagantes y nefastos presidentes que vemos en algunos países. Aunque nunca lleguemos a saber para qué han puesto los BILDERBERG en sus puestos a esos desquiciados mentales, al menos nos quedaría el consuelo de saber que a alguien le sirven para algo. ¡Que no es a sus pueblos ni a sus vecinos a quienes les duelen como una llaga!

sábado, 17 de julio de 2010

2ª CARTA ABIERTA AL COMANDANTE DE LAS FARC










Señor Cano: En nuestra primera carta abierta que no sabemos si leyó, le decíamos entre otras cosas:

“Hoy, con seguridad Usted es ya otro rehén de su pasado, de su discurso del que ya no sabe como desdecirse, del gusto por el poder que es como una droga y de otras mil cosas que por no saber no sabemos pero, de las que algunas veces Usted piensa en deshacerse para vivir una vida más coherente y más ajustada a su verdadera creencia y a su forma más clara de ver hoy la vida.”

Hoy, aunque seguimos pensando lo mismo, creemos que Usted, además de ser rehén de su pasado, es un rehén de sus subalternos, algunos de los cuales no se asumen como tales sino, muy al contrario, se creen o se saben sus jefes o sus dueños. ¿De qué otra forma puede explicarse que, mientras Jorge Suarez Briceño o Monojojoy como gusta de hacerse llamar, se mueve con libertad de un lugar a otro, tiene atención de médicos para su deteriorada salud y dispone de casi todas las comodidades y hasta de viajes frecuentes a Venezuela, Usted tiene que huir del feroz acoso del Ejército Colombiano en el Cañón de las Hermosas y pasa grandes apuros sin que sus “subalternos” hagan gran cosa para ayudarlo? ¿Recuerda Usted Señor Cano la actitud desafiante y hasta insultante del Monojojoy cuando se reunía con Usted en presencia de su comandante Marulanda Velez y las muchas veces que lo descalificó a Usted por ser un “intelectualoide revisionista”? ¿Cómo se explica, Señor Cano, que mientras Timoleon Jiménez Timochenko, Iván Márquez y Rodrigo Granda viven en casas o haciendas de lujo en Venezuela con la protección del régimen, Usted deba llevar todo el peso de la guerra?
Las respuestas a estos interrogantes son, a nuestro juicio, que ellos, como Usted lo sabe desde hace mucho tiempo, han dejado de ser o nunca han sido unos soñadores revolucionarios como Usted. Ellos, y esto Usted siempre lo supo, son un hatajo de bandidos que encontraron en las FARC una banda de maleantes con fachada de buenas intenciones que les permitió y les sigue permitiendo robar, asesinar, traficar armas y drogas, violar mujeres, enriquecerse hasta la nausea, servirse de periodistas imbéciles o comprados para mostrarse como falsos héroes y medrar bajo el amparo de algún sátrapa desquiciado mientras algún “idiota útil” quema su imagen y le pone el pecho a las balas.
Ellos saben que todos los de esa pandilla carecen de prestigio y que ante los ojos del mundo son lo que son, es decir, unos delincuentes que han optado por el terrorismo político para ocultar su verdadera condición de narcotraficantes. Saben que el único de las FARC con imagen de intelectual y con posibilidades de hacerse un poco creíble para las izquierdas aleladas del mundo que aun creen en la sinceridad de la guerrilla es Usted. Esa fue la razón por la que esos bandidos que siempre se mostraron poco simpatizantes de Usted lo aceptaron como su “jefe”.

Como lo han comentado ellos ante propios y extraños, cuando el Ejército Colombiano ha ido eliminando o apresando uno por uno a los grandes jefes (Raúl Reyes, Negro Acacio, Iván Ríos, Karina, Simón Trinidad, Martín Sombra, Martín Caballero etc., etc.), no es un buen tiempo para permanecer en Colombia y conviene un “jefe desechable” que mantenga la vigencia de su parapeto (las FARC) mientras ellos esperan a que amaine la tormenta para regresar a seguir su pantomima de “revolución” que les sirve para su verdadero fin, el tráfico de drogas y el enriquecimiento criminal.

Usted Señor Cano, sabe bien ya hace mucho tiempo, desde que la madurez se instaló en su juicio y dejó fuera los sueños adolescentes que suelen durar más de lo conveniente, a veces hasta cuando ya lo han hecho a uno rehén de sus consecuencias, sabe decimos, que:

1. Los cambios en las sociedades no se logran por medio de las armas como decían algunos “ideólogos” resentidos o penosamente confundidos en los años 60. Esa es una mentira difundida por alucinados y creída por masas sin mucho seso. Las armas sólo siembran destrucción y odio, enemigos naturales de cualquier cambio benéfico.

2. Las FARC de hoy son una banda de malhechores que ha perdido su ideología política y sólo sobrevive porque sus verdaderos jefes - grupo en el que no está Usted – la usan como su mampara para sembrar, procesar y traficar cocaína por las rutas que el vecino esquizoide les facilita mientras los protege.

Sabe Usted esto como también sabe que, a pesar de que para esos bandidos Usted no es en realidad el que manda, ante el mundo, Usted es el Jefe del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC y que lo que Usted diga, mal que les pese a sus “subalternos”, será tomado como pronunciamiento oficial de las FARC. Sabe también dónde están todas las piezas clave y puede por lo mismo informar con certeza. Si Usted dice que las FARC desisten de su “lucha revolucionaria”, tenga la certeza que la inmensa mayoría de la tropa rasa –gran parte de ellos reclutados contra su voluntad y otros cansados de esa farsa - lo seguirá. Los “jefes”, desde luego van a gritar que Usted los traicionó pero serán gritos sin audiencia porque, a pesar de sus grandes fortunas, sin la careta de la guerrilla, serán unos delincuentes más, perseguidos y seguramente capturados y procesados como lo que son.

Piénselo Señor Cano. Usted puede darle a su país este precioso regalo en su aniversario 200, este sí de verdadera libertad e independencia, liberándolo de ese costoso mal que son las FARC. Piense en cuánto dinero que podría ir a gastos sociales para mejorar las condiciones de vida de muchos colombianos debe gastarse en mantener los Ejércitos de Tierra y Aire para combatirla. Sólo esa ya sería una verdadera ayuda a los necesitados de su país que Usted -no sus “subalternos”- quiere beneficiar.

¡Libérese Señor Cano y libere a los guerrilleros rasos que ansían su libertad; libere al pueblo colombiano de esa pesadilla que es la guerrilla de las FARC y permita que las autoridades pongan la mano encima de esos diabólicos seres que, protegidos y aupados por otros de su misma catadura, parecen haber nacido solo para estercolar la tierra!.

sábado, 12 de junio de 2010

LA GLORIA



La noche anterior Josema no pudo conseguir el sueño reparador que necesitaba a pesar de encontrarse relajado y en buena forma física. Sin embargo, esta mañana al despertar se encontró tan descansado como si hubiese dormido de maravilla. Pensó que todo iría bien y empezó su día con el optimismo que siempre tuvo y que, por demostrarlo a veces a contrapelo de las circunstancias, hacía que algunos conocidos lo tuviesen como un poco despistado.

El caso es que hoy es un día muy especial para él porque está viviendo un sueño. Después de años de buscar jugar en la Selección Nacional, soñarlo y trabajar para ello; ahora mismo, justo veinte minutos antes de finalizar el partido en que España se juega la final del mundial y cuando aún no se ha marcado ningún gol, el Técnico de la Selección lo ha llamado para que salga del banquillo de suplentes y entre a jugar. A Josema se le ha cumplido la ilusión de su vida. Una vez en el campo, mientras juega con más que el corazón, recuerda su infancia en Olmedo cuando jugaba con los chavales de su barrio soñando con llegar a ser fichado por uno de los grandes clubes para mostrarle a todo el mundo su velocidad. Recuerda cuando, al hablar con los adultos de sus ilusiones, algunos sonreían y otros como su padre comentaban que, a pesar de ser un chico bastante listo y sereno, “en la serenidad y en la razón anida la locura con más frecuencia que en el desvarío”, como luego lo diría tan lindamente Juan José Millás.

Conque casi todo el mundo lo consideraba algo pirado pero un buen chaval. De eso ya hacía mucho tiempo como también han pasado los años desde cuando llegó con su familia a Madrid a vivir a la calle de Luis Cabrera siendo él todavía un niño. Y ahora, pensaba Josema, heme aquí, en este inmenso estadio con tantas luces, con cien mil personas presentes pendientes de mis jugadas, con la televisión de todo el mundo dejándole ver a millones cómo juego, cómo le gano en velocidad al más pintado, cómo estoy en la esperanza de todos para que al fin España tenga la Copa Mundial de la FIFA que tanto hemos deseado y que ahora nos merecemos. Siente la camiseta pegada a su cuerpo por el sudor, siente la emoción de cada jugada, siente como si jugara en medio de un sueño. En eso, cuando ya falta solo un minuto para terminar este partido que sigue empatado a cero goles, casi sin haberse percatado del todo, ve que se encuentra solo a seis metros del área de gol y le ha llegado el balón a sus pies. Un defensa contrario corre hacia él para quitárselo pero Josema logra esquivarlo y ya frente a la portería chuta con el alma. Ve el balón volar casi a cámara lenta haciendo un arco increíble, ve al portero lanzarse inútilmente a tratar de atajarlo y finalmente ve al balón golpear la red interna. Escucha un estallido atronador de gritos, ve a sus compañeros correr hacia él para abrazarlo; siente su corazón saliendo de su pecho y piensa que es el mejor momento de su vida.

En segundos termina el partido y después de las celebraciones informales, Josema sube con sus compañeros a la tribuna para la ceremonia formal de la entrega la Copa FIFA que recibirá él de Joseph Blatter. Oye cómo la gente aclama a los campeones; pasea la vista por todo el estadio y con todos los músculos en tensión recibe y levanta la Copa; cierra los ojos y piensa que con seguridad los altavoces pronunciarán su nombre como el jugador que le dio a España el campeonato mundial. Esboza una gran sonrisa y espera con paciencia.

Efectivamente, casi de inmediato se empieza a oír por los altavoces del vagón del Metro en el que viaja, una voz femenina que dice: “Próxima estación: Plaza de Castilla”.

El Metro va disminuyendo velocidad y finalmente detiene la marcha, abre sus puertas y Josema sale empujado por la gente que empieza a caminar de prisa por los pasillos buscando las salidas. Todavía un poco dentro de su ensueño mira a la gente y piensa para sí: “Míralos qué poco saben agradecer. Les he dado la gloria y no me hacen ni puñetero caso ¡Así es la vida!”

lunes, 7 de junio de 2010

¿FLOTILLAS DE LA LIBERTAD?



Supongamos que un grupo de personas de buen corazón decide auxiliar a un pueblo que, para su desgracia, ha sido agredido y aislado por otro más poderoso y que debido a esa agresión padece necesidades que deben ser suplidas. Supongamos también que ese grupo de buenas personas reúne una buena cantidad de alimentos, ropa, medicamentos y artículos de primera necesidad que ese pueblo desvalido precisa con urgencia. Embarcan todo ello en una nave facilitada por un país solidario y parten exultantes a favorecer a los necesitados. Después de días de navegación, reciben mensajes por radio del país “agresor” quien les previene que, puesto que desde hace tiempo ha establecido –algo que ellos conocen- un bloqueo por mar al pueblo “agredido”, al llegar con su carga de ayuda humanitaria a una distancia determinada de la costa, deberán permitir a las autoridades revisar el contenido de la misma y entregarla a dichas autoridades quienes se encargarán de hacerla llegar a sus beneficiarios.
Puesto que eso ya se ha hecho con muchas otras naves y siempre se han entregado los contenidos a sus destinatarios sin que haya una sola queja, es de suponer que este grupo de benefactores no tendrá ningún problema en someterse a las reglas que de momento rigen.
Volvamos a suponer que, por esta vez, los altruistas, por el camino han decidido que en este viaje no se someterán a la revisión ni entregarán nada porque, ahora ya no es su interés primario ayudar a los desvalidos sino “romper el bloqueo”, es decir, han dejado de ser “activistas por la paz” para convertirse como por ensalmo en “activistas por la guerra” porque han acordado intentar obligar a un Estado a que cambie sus decisiones que, con razón o sin ella ha tomado para proteger lo que considera su seguridad nacional.
Es de creer que los “activistas por la paz” saben que si un Estado pretendiese hacer lo que ellos se disponen a hacer, ello equivaldría a un clarísimo acto de guerra con las consecuencias lógicas. Por tanto, si no son imbéciles, con seguridad no soñarán con que, por ser ellos, les van a dejar pasar con una venia. Conocerán con claridad que, al llegar a la línea de bloqueo han de someterse a las autoridades y que no deberán acudir a la agresividad violenta porque, de hacerlo, tendrán que afrontar consecuencias dolorosas buscadas y provocadas por ellos mismos.

Como todo el anterior supuesto asume que el grupo de "activistas por la paz" está compuesto por buenas personas de buenas intenciones y no de intonsos agresivos, ni de idiotas utilizados por terceros para favorecer fines ocultos, esas consecuencias dolorosas no se darán.

Sin embargo, por absurdo que parezca, acaba de ocurrir en el Mediterráneo donde, un barco turco, el MAVI MARMARA transportando un grupo internacional de “activistas por la paz”, a pesar de las repetidas advertencias intentó atravesar la línea de bloqueo impuesto por Israel y, cuando los efectivos de la Armada de ese país abordaron el barco, los “activistas” ya en plan de guerra, agredieron a los soldados con todo elemento que encontraron a la mano provocando que se produzca el resultado trágico, pero lógico en estas circunstancias absurdas promovidas y provocadas por estos “humanitarios activistas de la guerra”, que ya no de la paz.

El periódico digital REPORTERO HONESTO se refiere a ellos en los siguientes términos:
“Las organizaciones y los pasajeros detrás de la flotilla de Gaza han sido descritos como "activistas por la paz" y "organizaciones humanitarias". Esto no podría estar más lejos de la verdad. El objetivo principal de esta flotilla no era el de ingresar paquetes de ayuda a Gaza, sino el de difundir propaganda anti-Israel en colaboración con los gobernantes de Hamás y Gaza.

Jugando un papel central en la flotilla estaba la organización IHH turca, que además de sus actividades filantrópicas legítimas es también, según el Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo, un partidario de redes radicales islamistas, incluyendo a Hamás, y por lo menos en el pasado, elementos globales de la Jihad”


Sin embargo de las muy claras evidencias de que este trágico acontecimiento es el resultado de la manipulación que sufre la masa poco reflexiva, una gran mayoría de la prensa internacional que parece haber caído en manos de gente perversa se obstina en señalar a Israel como un agresor prepotente que acosa al pueblo palestino y “masacra a activistas por la paz”.
Esta prensa parece empeñarse en ignorar que desde la Franja de Gaza, los “activistas” de Hamás lanzan a diario, indiscriminadamente y sin ninguna provocación innumerables misiles Katiuska sobre el territorio de Israel sembrando el terror y la incertidumbre en su población inocente.
Nunca esa prensa se pregunta de dónde salen los materiales metálicos y explosivos para fabricar los miles de Katiuskas si en la Franja de Gaza no se producen y no pueden llegarles porque el bloqueo se lo impide. Si lo hicieran, seguramente concluirían que les llegan por medio de esas “misiones humanitarias” que lograban - porque seguramente ya no lo lograrán- entregar sus cargas. Desde luego, también se sabe que los de Hamás se proveen a través de los túneles que logran construir con los materiales traídos por los “activistas por la paz”.

Se habrá preguntado alguna vez esa prensa internacional y la gran masa que se cree enterada porque se nutre de ella, ¿cuál es el origen del odio palestino contra Israel o si de verdad existe ese odio? ¿Saben acaso que Palestina nunca existió como Estado porque, hace más de 25 siglos, los palestinos de hoy eran los filisteos, guerreros invasores llegados de las islas griegas que se asentaron en tierras de Israel y que entre guerra y guerra permanecieron hasta la llegada de los romanos quienes, para humillar al orgulloso pueblo hebreo, dio en llamar al país Philistine (Palestina) pero, que ese nombre fue solo un apodo porque siempre fue Israel y Judea?.
Esa prensa que posa de saberlo todo, si se preocupase por saber lo que dice que sabe, sabría que, con el correr de los siglos los philistines o palestinos dejaron de serlo para ser unos hebreos más y que solo con la llegada de Mahoma en el siglo VII, aquellos que se había asimilado más a la cultura árabe que a la hebrea empezaron a seguir el camino del odio sectario que los arrastró a guerras y masacres. Sabrían estos periodistas que, sin embargo, finalmente esos malos momentos también pasaron porque prevaleció el espíritu conciliador de los pueblos mediterráneos y que en esos territorios se siguió viviendo en fraternidad.
Sabrían que el pueblo hebreo, a pesar de ser migrante por excelencia, nunca abandonó del todo su Canaán y que, cuando después de ser perseguido y masacrado como ningún otro pueblo lo ha sido nunca en la historia de la humanidad, volvió a ocupar su territorio, lo hizo con al ánimo constructivo, laborioso y emprendedor que ha aprendido en su largo trasegar por el mundo, lo que le permitió crear un país próspero, civilizado, científico y, si se quiere rico en un territorio considerado un trozo de desierto. Si de verdad investigase y estudiase, sabría esta prensa y sus seguidores que todo lo saben sin saber nada, que fue entonces cuando los poderes oscuros del mundo empezaron a ver a Israel como una amenaza para ellos y - como siempre obrando por mano ajena- empezaron a sembrar la cizaña del odio contra los hebreos entre los árabes y los palestinos con la historia de que les habían quitado su territorio cuando, en realidad este siempre fue el territorio de los hebreos, pueblo al que los palestinos se habrían asimilado totalmente como habitantes del nuevo Estado. Solo la intriga de los negociantes de la muerte (traficantes de armas entre los más importantes) fue y ha sido la que ha logrado que ellos, los palestinos, vuelvan a entonar esos versos satánicos de:

“Intifada, Intifada, Intifada, Intifada! Khaybar, Khaybar, oh Judíos! ¡El ejército de Mahoma volverá!" en relación con la masacre de judíos del siglo VII en Khaybar por los mahometanos iníciales.

A pesar de que el origen de toda esta historia reciente de enfrentamientos trágicos entre judíos y palestinos se puede llegar a entender y superar; conociendo como conocemos la superficialidad de los informadores y la liviandad de la masa que los lee o escucha, creemos que es mucho pedir que la prensa internacional y sus seguidores se pregunten si hay una verdad que se puede entender cuando se lee y se investiga suficientemente. Es mucho pedir que se intente entender que hay demasiadas mentiras difundidas entre la masa ignara por los mercaderes de la muerte; resulta difícil lograr que la prensa y la masa entienda que los palestinos y los hebreos quieren y pueden vivir en paz juntos porque así lo han hecho por milenios. Que para ello solo necesitan que no haya tantos “activistas por la paz” que se convierten en cajas de resonancia de los estribillos de odio que quieren y necesitan los interesados en una guerra perenne para mantener andando sus fábricas de muerte. El marketing de ellos, de los fabricantes de la muerte es el odio y este prolifera cuando se riega algunas semillas entre esos cándidos nefastos que gustan de mostrarse ante el mundo como "luchadores por los necesitados".

¡Eso sí!, nos preguntamos si Europa podría sobrevivir sin esos pintorescos personajes ataviados con chilabas pro-palestinas que salen a orear su cogorza con cartelones de consignas sobre cosas que ignoran pero que los mantiene “vigentes” como recuerdos de la decadencia del siglo pasado y que, a una buena mayoría de ellos les permite vivir de las subvenciones que les dan las ONG para continuar su vida de molicie disfrazada de humanismo.

sábado, 15 de mayo de 2010

COLOMBIA ANTE LA INCERTIDUMBRE




Casi al final del gobierno de Álvaro URIBE, quien ha ejercido su Presidencia de ocho años como una gerencia vigorosa, eficaz e inteligente que ha cambiado sustancialmente la vida de los habitantes de Colombia; por estas fechas este hermoso país se enfrenta a la decisión de elegir su nuevo presidente. Entre los candidatos que se disputan el favor de los electores, en realidad hay solo dos que tienen una clara opción de ganar:

Juan Manuel SANTOS, ex ministro de defensa del gobierno que termina, quien, además de innegables logros en su gestión y su promesa de continuar la obra de gobierno de URIBE, es conocido por su exagerado pragmatismo político que lo ha llevado a ser identificado como una persona sin convicciones confiables, capaz de apostar cualquier cosa al logro de sus objetivos. Otra de sus características más visibles es la de haber participado en anteriores gobiernos no tan eficaces ni comprometidos con el genuino desarrollo del país y en los que permaneció por su obsesiva vocación por el poder. En sus presentaciones públicas, su febril búsqueda de las palabras que expresen sus conceptos llega a ser tan dramática que hace pensar que su discurrir mental no es tan elaborado ni tan ágil como el que se espera de un Jefe de Estado. El programa de su eventual gobierno es, con perdón de los santistas, una repetición de los programas presentados por algunos candidatos europeos hace décadas, en los que promete “uncir el tren del país a la locomotora de la industria para crear empleo y bienestar”. Nunca ha dicho cómo la va a lograr. Se limita a repetir frases que resultan promotoras de optimismo fácil, pero que no dan una respuesta coherente a quienes nos preguntamos cómo se ha de progresar en la solución de los enormes y muy antiguos problemas de inequidad social, desempleo, miseria, insalubridad, educación insuficiente y de mala calidad.
Quizá la única respuesta sólida que SANTOS ofrece es la continuación de la política de Seguridad Democrática, nombre que le dio el Presidente URIBE a su exitosa campaña militar con la que tiene a las FARC prácticamente sin ningún apoyo popular ni internacional, diezmadas, desprestigiadas y casi al borde de su desaparición.
Por lo demás, parecería que SANTOS solo expresa su largo deseo de ser presidente, y por el tono que usa, casi les exige a sus compatriotas para que lo voten porque “él ha abrigado este deseo con vehemencia y ha trabajado para ello.” Esto, desde luego, solo le favorece a él y los votantes han de preguntarse: ¿Cómo nos favorecerá su eventual presidencia?
Si puede verse, por lo que se ha visto hasta hoy, algo positivo en la aspiración de SANTOS es que, probablemente - eso esperan los colombianos que lo votarán- el presidente URIBE será su mentor. Eso le daría a su presidencia un vigor que favorecería su gestión. Sin embargo, esa es una suposición que no puede confirmarse porque, quienes conocen a SANTOS dicen que su vocación por el poder y su personalismo evitarían la injerencia de ninguna persona.

El otro candidato con opciones es el ex alcalde de Bogotá Antanas MOCKUS quien saltó a la fama nacional por haber mostrado el culo ante los estudiantes de la Universidad Nacional en la que, por ese entonces era Rector. Ese hecho insólito hizo de MOCKUS un personaje adorado por los colombianos quienes, en sus evaluaciones de la gente que ha de dirigirlos, suelen caer en un tropicalismo que a fuer de ligero llega a ser peligroso.
Antanas tampoco llega a dar una clara idea de su programa de gobierno. Muy al contrario, su discurso basado en frases efectistas y en slogans de manifestación estudiantil de los años sesenta suele dejar el triste sabor de las baladas de esa época, dulzarronas pero vacías.
Goza de un aureola de hombre honesto y nadie ha podido demostrar que no lo es, aunque tampoco él nunca se ha ocupado de desmentir que, durante su alcaldía de Bogotá reasfaltó un larguísimo trayecto de la Carrera 7ª (una de las más importantes calles de la ciudad) con una empresa mexicana que lo hizo con tan mala calidad que la vía estaba inservible a menos de un par de meses de terminada. Suelen decir los malquerientes de MOCKUS que en ese negocio hubo corrupción. Suelen hablar de otros casos parecidos pero, nadie se ha ocupado a fondo de demostrarlos por lo que puede pensarse que son falsos o que, como se piensa tan frecuentemente en Colombia sobre el pasado de sus dirigentes: “agua pasada no mueve molino”.
Preocupa, eso sí, que MOCKUS cae con lamentable frecuencia en contradicciones o afirmaciones temerarias que luego debe rectificar. Eso se lo perdonan los colombianos con facilidad porque afirman que eso demuestra que él es “muy humano”. También es calificado como un hombre con grandes dotes de estadista por manejar un discurso profesoral que seduce a sus oyentes del patio de butacas. Quizá convendría pensar que un profesor de literatura muy excepcionalmente llega a ser un buen escritor porque son dos disciplinas que, aunque son parientes cercanas, exigen talentos diferentes que no suelen coexistir en la misma persona.
Lo positivo de MOCKUS es que cuenta entre sus seguidores con personas de gran talento y excepcionales realizaciones como Enrique PEÑALOSA, transformador de Bogotá de una ciudad casi invivible en una metrópoli moderna con base en trabajo gerencial y manejo pulcro de los recursos públicos; con Salomón KALMANOVITZ, economista al que Colombia le debe en buena medida su estabilidad cambiaria reciente, y otros profesionales que podrían con su apoyo conseguir que logre un buen gobierno. Aun no sabemos si la pintoresca personalidad de MOCKUS tendrá entre sus características permitir que otros sean los protagonistas de sus logros.

En otros países, la decisión de a quién votar suele estar mediada en la mayoría de los casos por la evaluación de las propuestas de los candidatos, pero en Colombia que es, como su slogan de campaña publicitaria internacional lo afirma, apasionada (“COLOMBIA ES PASIÓN”), la decisión suele ser más o menos emocional igual que se dirimen las disputas o se conduce los coches por las calles. Los que conocemos y amamos a Colombia lo hacemos no precisamente por la tranquilidad y discernir pausado de sus habitantes. Lo hacemos un poco como los fumadores que sabiendo que el tabaco es potencialmente tóxico, seguimos apegados a fumar porque nos gusta y ya está.

Tomando en cuenta la manera con la que se toma decisiones electorales, la respuesta a quién llegue a ser presidente depende casi con seguridad, no de quién ofrece la mejor propuesta porque eso parece no importarle a la mayoría. Dependerá entonces de cuál de los dos candidatos logra el favor de los manejadores de la emocionalidad colombiana, es decir, cuál le conviene más a RCN radio y televisión y a CARACOL radio y televisión, dos semi-monopolios de la información que, junto con culebrones-basura y programas de narco-miseria emiten programas de “opinión” y telediarios que manipulan las preferencias no solo comerciales sino políticas de los colombianos.
Ya estamos a pocos días de las elecciones y ya la moneda está en el aire. Digamos entonces como los toreros en la puerta de cuadrillas cuando van a empezar el paseíllo: “Que Dios reparta suerte”.